jueves, 8 de mayo de 2014

Tan sencillo como respirar...

Respirar, algo necesario, innato. Coges aire y lo sueltas, lo coges y lo sueltas...
Esa actividad constante y siempre presente, de la que dependemos y es tan sumamente importante, también sufre sus alteraciones: cuando haces ejercicio tienes que aprender a controlarla o cuando vienen los agobios y las hiperventilaciones debes de tratar calmarla. Por lo demás, no tenemos que hacer nada más, simplemente respirar.

Sin embargo, algo tan sencillo al pequeño Glog le cuesta. No es nuevo, desde hace mucho es consciente de sus problemas respiratorios y de cómo se agudizan en determinada época del año. Coge aire, no siente cómo sus pulmones se llenan, y cuando suelta el poco que ha podido llegar a su cuerpo sigue esa sensación de no ser suficiente, de algo inacabado; llegan entonces esas milésimas sin hacer nada. Y regresa, lo intenta de nuevo. Una y otra vez, uno y otro día. A tramos cuesta más, a tramos más fácil, y cuando se convierte en imposible, todo está obturado, casi cerrado al completo, recurre al inhalador. Vuelve entonces la lucha por respirar.

Cuesta, no se rinde, no le impide seguir adelante. Aunque evidentemente se debe adaptar para afrontar ciertos cambios. Sabe que es temporal, no le importa, es consciente de lo importante que es respirar sea como sea y lo valora más.

Muchos atravesamos situaciones así, es todo más complicado, debes adaptarte y renunciar a ciertas cosas. Administrar tu tiempo, presupuesto... quizá reduce tu vida social o muchas otras cosas. En cambio, también consigue que valores otras.
Sigue en tu lucha, no olvides que nada es tan sencillo como respirar.


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